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domingo, 28 de mayo de 2017

Peor el remedio


Escher


A la familia no le hace ninguna gracia ese resfriado. Más vale prevenir, subirlo al coche y directos al hospital.  Dos horas en Urgencias. Lo suben a planta. En observación, les dicen. Pero la noche es larga y el viejito está agitado: unas barandillas y un tranquilizante nunca están de más.
Por la mañana desayuna todavía adormecido, sin reflejos, y algo se le desliza por el tubo de al lado. La broncoaspiración convierte el constipado en neumonía. A perro flaco…Hay que tratarla con un antibiótico especial para infecciones hospitalarias. Cinco días más. Ahora está desorientado y apenas puede moverse. Aunque mala hierba, ya se sabe.

Al salir del hospital sus familiares se sienten razonablemente satisfechos con el  servicio médico, aunque algo confundidos. Y con la vaga sensación de no haber administrado correcta y completamente todas las frases hechas que se suelen recetar en estas ocasiones. 


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